Jardines de Vil·la Amèlia

Carrer d'Eduardo Conde, 22

Los jardines de Vil·la Amèlia forman un cuadrado casi perfecto de espacio verde de concepción tradicional y estilo afrancesado.

Historia

Los jardines de Vil·la Amèlia tienen el origen en el jardín suntuoso que Ignasi Girona hizo construir en una finca de su propiedad en Sarrià. El nombre se lo puso en honor a su esposa, Amèlia de Vilanova. Durante muchos años la familia Girona utilizó la Quinta Amèlia como lugar de veraneo.
El año 1930 el Ayuntamiento destinó los terrenos a parque público y, en 1969, fueron definitivamente expropiados a cambio de edificar una parte, lo que comportó el derribo de la antigua residencia de los Girona. Un trozo de terreno ha quedado integrado en los jardines de Vil·la Cecília, situados al otro lado de la calle de Santa Amèlia, que se abrió cuando se crearon los dos espacios verdes.

Biodiversidad

Los jardines de Vil·la Amèlia son ricos en especies vegetales —cerca de cincuenta— y en ejemplares poco frecuentes en Barcelona, como los de la avenida flanqueada con Sophora japonica pendula.

También hay tilos (Tilia europaea y tomentosa), cedros (Cedrus libani, atlantica y deodara) y cipreses (Cupressus glabra, macrocarpa y sempervirens). La jacaranda (Jacaranda mimosifolia), el palo rosa (Tipuana tipu) y el árbol del amor (Cercis siliquastrum), y arbustos como el Lagerstroemia indica, todos con unas floraciones espectaculares, completan el conjunto.
Destacan las magnolias (Magnolia grandiflora), las encinas (Quercus ilex), los árboles del amor (Cercis siliquastrum), grandes ejemplares de pino piñonero y de pino blanco (Pinus pinea y Pinus halepensis) y, entre las palmeras, el palmito (Chamaerops humilis) y ejemplares muy desarrollados de Trachycarpus fortunei.
Pero los reyes indiscutibles de la vegetación son un plátano (Platanus hispanica) y un pimentero falso (Schinus molle) de casi noventa años, un eucalipto (Eucalyptus globulus) plantado a finales del siglo XIX, un ejemplar de Gymnocladus dioicus casi centenario y un conjunto de quince palmeras de Canarias (Phoenix canariensis) que fueron plantadas también a finales del siglo XIX. Todos se encuentran en el Catálogo de Árboles de Interés Local de Barcelona.

Arte y arquitectura

En una pequeña isla que emerge en medio del estanque de los jardines de Vil·la Amèlia se eleva, menuda y esbelta, Dríada, la ninfa protectora de los bosques. Es la figura de bronce de una adolescente desnuda, considerada una de las mejores esculturas de Ricard Sala. No muy lejos, en un rincón entre sombrío y luminoso, un efebo toca la flauta. Es L’encantador de serps (el encantador de serpientes), una escultura de bronce del belga Jules Anthone.

 

Paisajismo y diseño

Un ejemplo es la glorieta de los cipreses, situada encima de una colina de piedras que antiguamente había sido una cascada. Está muy cerca del acceso desde la calle de Santa Amèlia. En frente, los jardines se extienden, espléndidos, con grandes parterres, cada uno con una vegetación diferente.
El estanque y la colina de los pinos son los dos lugares destacados de los jardines. El estanque es circular, y está situado dentro de un gran parterre con pequeñas vallas vegetales de mirto cuidadosamente recortadas que forman dibujos sobre el césped. Dentro del agua reinan las plantas acuáticas, presididas por la figura de una ninfa protectora.
Como contrapunto de este espacio abierto y apacible, cerca del acceso por la calle de Francesc Carbonell, hay una colina un poco escondida de tierra desnuda a la que se accede por unos escalones de madera. Es un lugar diferente y un poco agreste.

  • Teléfono
    Tel.: 010
  • Accesibilidad
    Accesible para personas con disminución física
  • Titularidad
    Centro público
Dirección:
Carrer d'Eduardo Conde, 22
Districte:
Sarrià-Sant Gervasi
Barrio:
Sarrià
Ciudad:
Barcelona

Horarios